Amanece, la luz entra por la ventana, me levanto, de
puntillas bajo a la cocina a disfrutar de mi café antes de que mis pulgas locas, quiero decir,
mis niños se despierten. Hoy no tienen prisa, acabo mi café tranquilamente y me
pongo a regar nuestro pequeño huerto, las aromáticas, las fresas y por
supuesto, los tomates.
